HABLEMOS DEL MATRIMONIO

 

“El elegirnos como pareja no se trata solamente de esos preacuerdos que vienen por defecto al decir SÍ frente a un altar o al firmar unos documentos.. La vida en Pareja va mucho más allá, va a tal punto de una elección diaria”

MANUELA T.

¿De qué se trata el matrimonio?

Cuando nos casamos, bajo las leyes divinas, hay un montón de acuerdos preestablecidos, que a veces como que se ven lejanos o en el camino parece que a algunos les quedara grande cumplir todo aquello que este día bajo los efectos de la emoción se promete. «..Yo, te recibo a ti, como espos@ y me entrego a ti y prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así amarte y respetarte todos los días de mi vida… y hasta que la muerte nos separe..»

¿En realidad nos estamos prometiendo eso nosotros dos, tu y yo?

Y cuando es bajo las leyes «terrenales«, la boda civil (según cada país), hay otras promesas de tipo:

«Art 66. Los cónyuges son iguales en derechos y deberes.

Art  67. Los cónyuges deben respetarse y ayudarse mutuamente y actuar en interés de la familia.

Art 68. Los cónyuges están obligados a vivir juntos, guardarse fidelidad y socorrerse mutuamente. Deberán, además, compartir las responsabilidades domésticas y el cuidado y atención de ascendientes y descendientes y otras personas dependientes a su cargo.»

Así que estamos regidos por varios acuerdos preestablecidos, sin embargo, me pregunto entonces, cómo sabemos que hacer el día que nuestra pareja empieza a hacer cosas que no nos gustan, tal vez a manejar su individualidad aún por encima de mi y mi compañía (si no estoy de acuerdo), cómo repartirnos las tareas (que alguien tendrá que hacer, aunque sea una persona contratada para eso), cuando no sabíamos que teníamos gustos diferentes, que queríamos diferente número de hijos (de 0 a los que se les ocurra), cuando el manejo y aporte de dinero, la ciudad, los amigos, los planes no se alinean entre nosotros.. y empiezan las grietas y los disgustos, ¿en que acuerdo estaba eso? ¿Dónde firmamos la respuesta a cómo se debería ver?

¿A quién le damos la razón?

Valdría la pena entonces, crear ACUERDOS con la pareja, acuerdos CONSCIENTES, reales y de ahora mismo, de estos dos seres humanos que se eligen día a día con su realidad actual, poniendo sobre la mesa los temas que no venían en el contrato, quien se encarga de qué parte y como lo ve cada uno desde su perspectiva…

Crear un MATRIMONIO CONSCIENTE, que vaya más allá de las palabras del contrato, que se vivan, se practiquen, incluso se equivoquen y se puedan replantear, un matrimonio con medidas reales, con moldes reales, que encajen por su propia elección de saber que moverse de su lugar les lleva a ganar y a tener como recompensa más de lo que se lograría caminando solo.

Un matrimonio de gente real, que se permitan ver a donde quieren llegar en unión y se permitan caminar acompañados, escuchando, abriéndose, practicando, y todos esos «Cómo» caminar hacia esa visión.

 

Un poco de mí..

Dentro de mis sueños, estaba el sueño «dorado» de casarme, y crear algo así como una burbuja, donde algún tipo de problema estaría fuera de las puertas de mi casa, pues yo, para entonces, ya habría prometido y firmado un pacto de Amor que alejaría cualquiera de los males.

Dadas mis creencias morales y tan religiosamente marcadas, pensaba en que jamás me movería de mis principios y enseñanzas y tenía la línea de vida perfecta para seguir. Luego, en cada aprendizaje y al vivir mi vida cada etapa a su vez, hoy veo el regalo tan grande como seres humanos de elegir unir la vida con la de alguien más en libertad.

Es una elección que se toma día a día, una decisión de estar, de amar, de ser y darse, de recibir, y crear juntos un entorno funcional para los dos.

Hasta ahora, me he casado 2 veces con la misma persona, una cuando elegimos estar juntos, creando nuestros acuerdos, y cómo es que queríamos que se viera esta vida juntos. Honrando y viviendo a partir de la «conjugación de nuestros valores».

Otra por lo civil, uniéndonos según las leyes Mexicanas, confirmando cumplir «lo que la ley manda», y pues dado que aquí vivimos por ahora, es valioso acogernos a ello para ejercer nuestra vida aquí como ciudadanos.

Sigue nuestra tercera boda, que es la boda religiosa, por mis creencias y las de mi familia, una boda que ha estado arraigada entre mis sueños, en mi mente y que me daría mi tan anhelada bendición de Dios entre los dos.

Y así luego de estas uniones, tenemos unas uniones más que elegimos, totalmente nuevas para los dos.. que no viene de nuestras creencias y formaciones y que hoy, queremos vivirlas.

Ahora, entonces ¿De qué se trata el matrimonio?

Yo, personalmente estoy de acuerdo con todas las anteriores y con todas las opciones que la gente elige para «elegirse»

 

¡Vale la pena soltar el automático y empezar a ponerle un toque personal a cada momento de vida!