El matrimonio ideal, la convivencia perfecta..

Desde niña he escuchado varias historias acerca de “La historia ideal para la vida en pareja”.

Cómo debe ser “correctamente”, Cuándo, con Quién y en Dónde, y muchas de ellas se acercan al mismo orden cronológico= Las personas nos ennoviamos varias veces y ahí conocemos todas esas sensaciones que definimos como “¡Me enamoré!”, claro, pasando por varias etapas en ese camino.. los que nos gustan, los que no, las mariposas en la panza, los nervios, hasta dejamos que se nos salga a veces el lado romanticón.. y entonces, cuando ya llevas cierto tiempo (que no sea mucho) con tu pareja, él debe pedir la mano, y para eso debe preparar una sorpresa espectacular; luego, que ella dice que acepta pasar el resto de su vida juntos, sigue una etapa “súper especial”.. deben preparan la boda (que esté de moda, de acuerdo a los sueños que en ese momento demarque la sociedad; o atreverse a crear algo nuevo).. y luego de todo este proyecto juntos y tener una boda increíble, parece que entonces, ahí ya se cumplió la meta; ahora sí, juntos y felices para el resto de la vida.. “Hasta que la muerte los separe”

¡Bueno! luego todavía hay espacio para algunos detalles más: crecen juntos, solventan su vida económica, tienen hijos y quizá alguna mascota.

Y esa historia en orden, no solamente la escuché en mi país (Colombia), parece ser parte de nuestra cultura Latinoamericana. ¡Tantas explicaciones de cómo se debe hacer!

Pero, y ¿Cómo se hace para llegar hasta viejitos juntos? ¿Son el resto de los años tan lindos y románticos como cuando nos casamos?

Esa es la historia que nos contaron.. entonces.. de qué puede tratarse está perfección más que de los ojos que la miran así, los oídos que la escucharon y los labios que la contaron..

 

He definido la versión del resto de la historia, ese Cuento que no nos contaron de la vida en pareja, eso que se VIVE, cuando se CONVIVE..

 

¡El Cuento!

Primera parteIniciamos nuestra relación viviendo la experiencia de estar enamorados. Es una euforia indescriptible, nos acostamos y levantamos pensando en el otro, anhelando pasar todo el tiempo juntos; incluso cuando nos damos la mano, parece que la sangre fluyera unida. Los besos y los abrazos los queremos congelar en el tiempo, y sí! vemos a nuestra pareja ¡perfecta!

¡Vamos a ser súper felices! Te puedo asegurar que no tenemos conflictos, es más, cuando discutimos nos movemos rápido para no hacer sentir mal al otro, nosotros sí sabemos amar verdaderamente, sabemos cómo resolverlo, simplemente porque nuestra pareja nos importa.

Ahora que nos pertenecemos uno al otro, podemos sobrepasar el problema que sea, porque dentro de nuestras prioridades está el bienestar de nuestro amado.

Segunda parte: Han comenzado a salir a flote algunas diferencias y discusiones, y empezamos también con muestras de choque de nuestros egos que nos producen intolerancia y frustración. Empezamos a tener maneras de reaccionar que nos restan en la relación. Se siente fastidioso cuando me responde feo, o cuando se empieza a irritar.

¿A dónde están yendo los detalles, estar juntos en todo, ser uno mismo, apoyarnos, ayudarnos, respetarnos..? me estoy desestabilizando emocionalmente, algo pasa aquí que no logro entender bien.

<<Bienvenidos al mundo real del matrimonio, donde siempre hay cabellos en el lavabo y pequeñas manchas blancas cubren el espejo; donde se discute por la forma en que se gasta el papel higiénico y por si la tapa del inodoro debe estar abierta o cerrada. Es un mundo en donde los zapatos no caminan solos hasta el ropero y los cajones de la cómoda no se cierran por sí mismos, donde a las chaquetas no les gusta colgarse ni las medias se meten en la lavadora cuando está funcionando.

En este mundo, una mirada puede herir y una palabra puede destrozar. Los amantes íntimos pueden convertirse en enemigos, y el matrimonio en campo de batalla.>>

Tercera parte: Ya es imposible comunicarnos, no nos ponemos de acuerdo, el príncipe se convirtió en sapo y la princesa en bruja, no nos estamos soportando…

Ahora, empezamos a ver claramente cosas que nos hacen diferente del otro, y no nos gustan. Estos detalles por los cuales nos distanciamos cada día; estamos como “retrocediendo en el tiempo”, como antes de conocernos, justo antes de estar juntos.. cada uno viviendo su individualidad y defendiendo su propia “razón”..

Esto claramente nos resulta agotador sostenerlo, y nos sentimos desgastados entre defender nuestro punto, y la frustración de sentir como “se pierde al otro”, como se desvanece la relación.

Ya no sentimos que nos amamos, no estamos de acuerdo en casi nada, no tengo un lugar en esta relación, ahora sería mejor irme, renunciar, separarme; esto así no puede funcionar.

 

La Justificación

Por lo regular, las personas tenemos «buenas razones» que justifican el por qué nuestra relación no está funcionando tal y como queremos. “Buenas razones” que nos llevan a disimular estar bien ante la familia y amigos, aunque a veces ya no lo podemos esconder.

Pero, estas justificaciones, no cambian el hecho de que NO tenemos la relación agradable y funcional que tanto anhelamos.

Comenzamos entonces a buscar, a pedir y recibir consejos en todas partes del tipo Mija, aguántese (léase en colombiano), “El matrimonio es muy difícil”, “Eso no es para todo el mundo”, “Ahí es donde hay que usar los votos del matrimonio y empezar a aguantar”… o consejos del tipo: Estás muy joven, no pierdas tu juventud”, “Para que te vas a quedar donde no puedes ser tu”, “Si ya no se quieren, váyanse de ahí”, “Quien dijo que para toda la vida, significa ser infeliz”.. y nuestra cabeza, ¡dando vueltas sin saber a quién hacerle caso!

Estas fisuras con el tiempo sin una revisión consciente se pueden salir de control, incluso llegan a que el cuento tenga un final INFELIZ.

Cuarta parte: Aquí llega la parte de las preguntas que nunca pensamos hacernos.. ¿Para qué me casé?, ¿Yo qué hago aquí?, ¿Y ahora qué hago?

Hay 2 opciones muy evidentes: Quizá encuentre en otra parte alguien que me haga sentir amor, de ese lindo de verdad, porque aquí ya se acabó.. o, me aguante, así sin querernos, pues a la final dijimos que estaríamos juntos.. tal vez puedo pensar en nuestros hijos, o en nuestros padres, o en nuestros amigos.. ¿Qué pensarían ellos?

 

Una tercera alternativa

El Dr. Gary Chapman, propone una tercera alternativa, “..Nuestro error fue pensar que el enamoramiento duraría para siempre.. En el libro de texto del matrimonio, no es más que la introducción..

“..Podemos reconocer la experiencia del enamoramiento por lo que fue: una alza emocional temporal, y ahora luchar por el <<amor verdadero>> con nuestro cónyuge. Esta clase de amor es emocional por naturaleza, pero no obsesiva. Es un amor que une la razón y la emoción. Involucra un acto de la voluntad, requiere disciplina, y reconoce la necesidad del crecimiento personal..

“Esas son buenas noticias para las parejas casadas que han perdido todos sus sentimientos de <<enamoramiento>>. Si el amor es una decisión, tienen la capacidad de amar después que muere la obsesión del <<enamoramiento>> y regresan al mundo real. Esa clase de amor comienza con una actitud, una manera de pensar. El amor es la actitud que dice: <<Estoy casado contigo y decido velar por tus intereses>> Luego, el que decide amar encontrará maneras adecuadas de expresar esa decisión.

 

Quinta parte: Ahora que ves algunas alternativas, ¿Cómo quieres seguir escribiendo las partes de tu cuento?

 

¡El final del cuento, tal vez aún no ha llegado!